Dos historias diferentes y a la vez muy similares. Dos productos -un documental y una serie de tv- protagonizados por personajes extraños y perturbados. Dos relatos con elementos y tramas que se desarrollan entre la locura y el surrealismo.

La ruta por Italia de Master of None, los diners de las películas de Quentin Tarantino, las comidas italoamericanas de El Padrino o Los Soprano, la pizza y el helado de Macauly Culkin en Solo en Casa 2: Perdido en Nueva York, los cócteles de Mad Men y Bill Murray en Lost in Translation, los noodles de Harrison Ford en Blade Runner o el momento sandwich de Meg Ryan en Cuando Harry encontró a Sally.